domingo, 22 de septiembre de 2024

de viejos comienzos

La última sesión que tuve con la psicóloga fue una patada en la cabeza. Destapé esa olla en la que sabía había algo pudriéndose, metí la cuchara y probé lo que había adentro, que era (nada más ni nada menos) el pasado acumulándose y mi máscara de mujer-que-todo-lo-puede desintegrándose. Así que ella me sugirió que empiece a escribir todo eso que me pasa para llevarlo a las sesiones futuras y, de esa manera, poder empezar a sincerarme conmigo y con mi madre (no porque sea artífice de todos esos pesares, pero sí para mostrarle cómo me afectaron varias de las decisiones que ella tomó). Me dijo que escribiera en papel. Lo intenté. Me cuesta. En medio de eso, I. me habló de una actividad que estaba haciendo: tengo que armar un blog. De repente era el año 2010, estaba sentada frente a la computadora y buscaba una imagen para coronar la última entrada que había escrito en iamabeach (con mucho pesar descubrí que mi yo del pasado eliminó ese blog y no hay forma de recuperarlo). Recordé el compromiso que tenía con mi blog, con ese espacio en el que me atrevía a escribir lo que me pasaba y compartirlo con mi círculo más cercano (a través de ese "han osado comentar"), y también, ese placer catártico que experimentaba a los 18 años al darle una bella forma a eso que me dolía. 
Así que acá estoy, a los 32, buscando de nuevo esa sensación, ese compromiso con mi blog y, por ende, conmigo misma.



No hay comentarios:

Publicar un comentario